El onceavo: probarás siempre la comida antes de partir

Los higos y la bebida isotónica siempre van en mi mochila en las travesías sin asistencia. Los primeros aportan fibra (y azúcares) a una dieta sin frutas, hortalizas ni verduras. La bebida isotónica (en polvo, para ser diluida), constituye el combustible rápido empleado durante todo el día.
Pues bien, en esta ocasión, antes de partir hacia Los Alpes, no pude encontrar los higos de toda la vida ("Cuello de dama") y tuve que sustituirlos por higo turco de marca blanca. Además, cometí el error de no probarlos (constituyen aproximadamente la quinta parte de toda mi comida, en torno a 1 kilo).
Lo mismo me ha ocurrido con la bebida isotónica. En la composición del producto, ponía que la fórmula había sido modificada para evitar molestias gástricas ocasionadas por el producto. Tampoco la probé (1.600 gramos en total, en torno al 30% de toda la alimentación).
Resumiendo, cuando inicié la travesía, resulta que los higos eran infumables (muy secos, ásperos, sin sabor, poco dulces, ácidos, con olor a fermentación...) y la nueva fórmula del Isostar insípida hasta más no poder, es decir, poco apeticible, al igual que los higos.
A todos los problemas, se sumaba uno más en la travesía: la mitad de la comida que iba en la mochila no me gustaba. Al final, acabé deshaciéndome de ella para no tener que cargar con un peso innecesario.
Habrá que tomar nota para otra ocasión.
Foto de Suso. Alta Vía Nº 2 en el Valle de Aosta.
Comentarios
Yonibidud: aunque sea el mismo producto de la misma marca, hay que probarlo cuando anuncia que ha cambiado la fórmula.El sabor poco atrayente puede provocar una ingesta insuficiente.
Saludos.