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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Manzanas. Sognefjorden en kayak (XIV)

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Solvorn es un pequeño paraíso escondido. Dispone de un hotel de cierta categoría, un supermercado y un albergue para economías más modestas. Kayak, bici, caminatas... y manzana roja. Al parecer, este fruto es envasado para alcanzar con ello mayor permanencia en el tiempo y más valor añadido. En Noruega, la fruta fresca es muy cara, así como todos los productos del campo y toda la alimentación en general. Pero ello no fue impedimento para que cargara a tope en el super y me pusiera morado.

Iglesia de Urnes. Sognefjorden en kayak (XIII)

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Mientras yo dormía en Solvorn (ver mapa), Javier y Aurora lo hacían al otro lado del fiordo, en Urnes, pueblecito donde se ubica la iglesia de madera, en la parte baja de la montaña de enfrente. Me levanté muy pronto para encontrarme con ellos pero no me fue posible localizarlos porque estaban acampados un poco más al norte. Para poder enlazar Solvorn y Urnes es necesario salvar una distancia de tres kilómetros y medio. El mapa es de Wikipedia, la iglesia de www.turismoenfotos.com y la foto de Solvorn, mía. Las hileras verdes son manzanos.

Borrasca. Sognefjorden en kayak (XII)

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La noche que dormí en el sótano de la casa destartalada, estuvo precedida por una gran borrasca acompañada de fuertes vientos que también les causó problemas a Javier y Aurora, mis compañeros que subían en dirección a Skjolden para rematar la travesía y a los que no pude ver porque navegábamos por diferentes orillas del fiordo. Hubo un momento que era totalmente imposible gobernar la embarcación y avanzar hacia adelante, así que decidí tomarme unas pequeñas vacaciones y aposentarme en la cabaña hasta el día siguiente. Una vez concluida la aventura, pudimos saber que durante ese día que sopló tanto el viento, cayeron al agua varios piraguistas que tuvieron que ser rescatados por los servicios de emergencia con síntomas de hipotermia. A Javier y Aurora los pilló en el lugar más peligroso del fiordo, donde es casi imposible encontrar un par de metros cuadrados para montar una tienda de campaña. Al final lo lograron, pero con mucho esfuerzo. Me olvidaba de una cosa. El Sognefjord no es el f…

Skjolden. Sognefjorden en kayak (XI)

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Skjolden es el bucólico pueblecito donde termina el Lustrafjorden, ramal noreste del Sognefjorden. Aquí se termina mi travesía, aunque seguiré publicando más cosas sobre lo que aconteció durante el regreso por el fiordo hasta encontrarme con Javier y Aurora. En la travesía del Sogne sólamente he tenido un problema médico digno de mención. Pensé al principio que se trataba de un "pie de trinchera" pero los síntomas no correspondían exactamente con esa patología (http://www.lookfordiagnosis.com/mesh_info.php?term=pie+de+inmersi%C3%B3n&lang=2). Creo que se trataba más bien de unos grandes y molestos sabañones que afectaban a toda la zona del talón. Al final casi no me dejaban descansar por la noche debido al dolor. El error consistió en emplear calcetines de neopreno y tener los pies mojados durante tantos días, adoptando con ellos una postura que los obligaba a estar en contacto con el agua acumulada en la bañera, procedente de la lluvia o de las palas. En aquellas fechas …

Vivac en el camión. Sognefjorden en kayak (X)

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Cuando me encontré en la orilla esta caja de camión dedicada a refugio de pequeñas embarcaciónes, ya era muy tarde. Había llovido mucho y las últimas horas de paleo se habían caracterizado por una visibilidad casi nula. Me llamó mucho la atención que, mientras cruzaba un brazo bastante ancho del fiordo, un pequeño faro me hizo constantes señales, activado seguramente por algún mecanismo especial o una pequeña cámara que habían detectado mi presencia. Una vez que ya quedé fuera de su ángulo visual, el sistema dejó de parpadear. Pasé la noche en el inclinado garaje de chapa, compartiendo espacio con algún trasto oxidado. Y tuve suerte. A la mañana siguiente el nivel de la marea llegaba justamente a mi saco y a mis pies.

Casas abandonadas. Sognefjorden en kayak (IX)

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En Noruega la gente del campo también abandona sus viviendas para marcharse a las ciudades o simplemente se quedan vacías por falta de relevo generacional. En estos lugares por los que he pasado se dan bastante bien los manzanos, la agricultura estival, el turismo y, supongo, también algo de pesca. En las cercanías de la casa de la foto central, nunca se me ocurriría hacer un vivac, ya que en el sótano deben morar el Conde Drácula u otras espantosas y atormentadas criaturas. Si no me quedara más remedio que hacerlo, seguro que pasaría muchas horas escuchando ruidos extraños tales como pisadas sobre la hierba, crujidos de tablas... En cierta ocasión, cuando también dormía una noche en el campo, pasé miedo porque sentía la profunda, larga y repetida respiración de algún ser humano. Más adelante, tras informarme, resultó que el ser vivo era un búho o una lechuza.

Dahon Speed TR

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Mientras el patinete se encuentra en dique seco hasta nueva orden, debido a problemas mecánicos, resulta que me he enamorado perdidamente de esta plegable con rueda de 20" y cambio de 24 marchas (21-114). En un principio también había soñado con la Brompton, pero me la desaconsejaron por tratarse de una excelente bicicleta para ciudad y cicloturismo en carretera, pero no muy apropiada para algunas pistas y caminos donde pretendo meterla circulando con ciertas precauciones. El martes o el miércoles de la semana que viene nos toca a los dos juntos el tramo gallego del Camino de Santiago. La foto es de Amaia (Pamplona) y el modelo del año 2008. La mía es del 2009 y solamente se diferencia en que no lleva dinamo y foco delantero.

Paisajes idílicos. Sognefjorden en kayak (VIII)

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Cuando veo la foto central, siempre la asocio con las sensaciones que pudieron tener los colonizados y conquistados desde el mar: miedo, asombro, curiosidad... Pero mi embarcación no procedía de ningún bajel fondeado a pocos metros y no tenía como objetivo evangelizar ni expoliar. Simplemente había llegado a tierra para poder orinar, desentumecer las piernas y comer alguna manzana.

Sierra. Sognefjorden en kayak (VII)

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El cuarto día en el Sogne, poco antes de que anocheciera, amenazaba lluvia, pero la tienda que me habían prestado no valía para soportar ni tan siquiera un pequeño chaparrón. Fue así como me vi obligado a buscar un refugio que me garantizara el descanso merecido después de palear todo el día. Sin embargo, la zona era bastante abrupta y todas las edificaciones abandonadas de madera que veía desde la orilla tenían un difícil acceso, por no decir imposible. Al final encontré lo que buscaba. Una vieja serrería abandonada que en su momento funcionó con la fuerza proporcionada por el caudal de un torrente. Tras realizar algo de escalada con los dos bidones cargados de material, cené y me metí en el saco. De vez en cuando veía las luces de las grandes embarcaciones que pasaban por el fiordo y, al cabo de unos momentos, también sentía el estruendo de las olas producidas por las mismas. Aquella noche tuve miedo a que los fantasmas de la serrería se metieran conmigo y pusieran en marcha el disc…

Mejillones. Sognefjorden en kayak (VI)

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Sabía que no se deben comer sin depurar; que pueden tener metales pesados o toxinas "paralizantes". Sabía que pasaban muchos barcos y ¡grandes petroleros! por el fiordo, embarcaciones que van dejando toda clase de esputos por los escapes, restos de hidrocarburos o residuos de las letrinas. Lo sabía todo y, en cambio, no me resistí a pillar una buena panzada de mejillones al vapor. Sentado en mi "bañera hinchable", los arranqué cómodamente de las rocas de los acantilados aprovechando que la marea estaba baja y los metí en una bolsa. Después busqué una zona llana apropiada para cocinarlos (en algunos tramos del Sogne es difícil encontrarlas y no existen vías de escape en caso de que nos pille viento fuerte o tormentas). Pasé de lavarlos y de quitarles los pelos que asomaban por la entrevalva. Los puse a cocer sumergidos en el agua del propio fiordo; pero no mucho tiempo, el suficiente para que perdieran la baba, mermaran algo y se pusieran un poco tiesos. Según iba s…

Solo. Sognefjorden en kayak (V)

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Supongo que a estas alturas Javier y Aurora ya habrán perdonado mi mala educación. Salimos los tres de Leirvik y pasamos dos noches juntos, pero, al tercer día, no aguanté aquél tipo de vida tan tranquilo y me marché para adentrarme solo en la inmensidad del Sogne. Mientras estábamos en el agua, íbamos, mas o menos, todos al mismo ritmo. Pero mi concepción del viaje era radicalmente distinta. A mi me gustaba madrugar y en media hora estar remando. Por las noches había que tener la preocupación de "aparcar" el kayak por encima del nivel máximo marcado por la marea, pues si no se hacía así, habría que ir por la carretera a pata. Por cierto, cuando ésta bajaba, si se pasaba muy próximo a un cabo, era prácticamente imposible avanzar, por lo menos así nos ocurrió el segundo día de la travesía.

Las tres chalupas. Sognefjorden en kayak (IV)

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Las tres embarcaciones empleadas fueron Klepper (Javier), Feathercraft (Aurora) y Zodiac, la mía, un kayakhinchable (en el centro) con más de 3 metros de eslora y unos 70 cm de manga. A mi Tramper le instalé una pequeña vela que solamente me ayudó un poco con viento favorable, ya que no posee una orza adecuada que le obligue a mantener la dirección. Solamente durante 5-10 km, de los más de 200 de toda la travesía, noté que el trapo también colaboraba. En las fotos de Javier y Suso, el primero sacando todas las cosas necesarias para pernoctar y el autor dentro de una tienda prestada en la que llovía más dentro que fuera. Podéis ampliar un poco la foto para ver algún detalle más de las tres chalupas.

Borgund. Sognefjorden en kayak (III)

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Para mayor información sobre la iglesia medieval de madera de Borgund, podéis pinchar http://www.arqhys.com/articulos/iglesia-madera-borgund.html. La encontramos en nuestro viaje de aproximación a Leirvik, pequeño pueblo costero donde iniciamos la travesía. Siempre me han llamado la atención las edificaciones de este tipo, quizás por los prejuicios que tenemos los gallegos en cuanto a la consistencia y durabilidad de los materiales empleados en la construcción, principalmente en la cubierta de las viviendas, donde la impermeabilidad y la resistencia a los agentes deben ser considerables. La madera empleada en la iglesia de siete niveles en el tejado, fue talada en los inviernos de 1180 y 1181 y parece ser que fue terminada en el 1200. ¡Anda que no ha llovido y nevado desde aquella! ¿Aguantan más algunas de esas casas que se derrumban de la noche a la mañana y que fueron construidas con "hierro" y "hormigón"?

Fram. Sognefjorden en kayak (II)

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La gran nave central -con iluminación natural en su techumbre- es el Polarskip. Se encuentra situada frente al Museo Kon-Tiki y alberga la goleta de FridtjofNansen, la "Fram", de 39 m. Dicha embarcación, con casco de madera (reforzado) fue botada en 1892. RoaldAmundsen la empleó en 1911 en su expedición al Polo Sur.