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Mostrando entradas de enero, 2012

Gran bocata en Aljucén (y 2)

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Aún era casi de noche cuando llegué a las cercanías de Aljucén, a esa pequeña gasolinera (con bar) que se ve en el centro de la foto, a ambos lados de la carretera. Tenía, como siempre, hambre, sed y mucho frío... en fin, muchas ganas de un gran desayuno. Entré en el local y esperé a que el empleado acabara fuera el cigarrillo, pues yo aún necesitaba unos minutos para desprenderme de alguna ropa y relajarme un poco después del esfuerzo. Una vez que entró el empleado; abierto, sencillo y muy interesado en el viaje que estaba haciendo, me sirvió una cerveza antes de prepararme un gran bocadazo de salchichón con muchas rodajas de gran grosor. Al demostrarle mi agradecimiento, me dijo que si marchaba contento, algún día podría volver a entrar de nuevo. No paró tampoco hasta que me puso dos grandes naranjas en la mochila... me las comí una vez que abandoné la gasolinera, al poco de salir el sol, ya más contento y desentumecido.

Rodajas de salchichón(1)

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El grueso de las rodajas de salchichón sí que importa, por lo menos para mí. Dice mucho de la persona que me ha hecho el bocadillo y de la empresa que ella regenta. Desde Gijón a Huelva, he entrado en un montón de tabernas, bares y locales diversos. Como siempre iba escaso de tiempo, me he tenido que apañar con raciones frías (recalentadas en el micro) y, en general, con ricos y excelentes bocadillos de jamón, queso, chorizo y salchichón. Las características de un bocadillo dicen mucho de la persona o personas que lo han elaborado. La crisis afecta a todos por un igual, pero, en general, la gente ha sido bastante generosa a la hora de graduar el grueso de corte de la afilada cuchilla. Supongo que habrán influido mucho las pintas que traía y el gran apetito que siempre leían en mi cara. En Casar de Cáceres, muy cerca ya de esta ciudad, he comido el mejor bocadillo de jamón de mi vida. El contexto también ayudaba y era que ni pintado: llevaba varias horas corriendo en la oscuridad, acabab…

4ª noche batallando

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He pasado toda la noche batallando en un arcén de una carretera oscura sin saber a dónde iba, ni dónde estaba, ni qué hacía. Esa pesadilla es debida a que sigo teniendo molestias en las plantas de los pies. Espero que esta noche se acabe definitivamente la dura batalla.

Mi benefactora

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Al llegar a La Calzada de Béjar, hacía mucho frío y tenía ganas de un desayuno caliente. Había realizado un vivac en una parada de bus con bastante nieve y las primeras horas de la mañana se me hicieron duras. Pero en el pueblo solo había un bar que no abría hasta las 12, cosa lógica por otra parte, ya que no era tiempo de turistas o peregrinos. Una señora que andaba trajinando en su puerta, se apiadó de mí cuando le pregunté... y, al final, después de un completo desayuno casero, estuvimos charlando un buen rato en el salón, que tenía calefacción. ¡Sofá y calefacción!

Sigo caminando

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El miércoles de madrugada llegué a casa, es decir, que ya llevo tres noches seguidas caminando sin parar en una prueba que nunca se acaba. Supongo que cuando dejen de molestar los pies, también pararé mi marcha. Esto suele ocurrirme siempre tras la consecución de los retos de larga duración, que últimamente son todos, y que nunca bajan de los 500 km. Se acaba la prueba pero por las noches continúo buscando una meta que nunca llega. A ver si esta noche puedo por fin descansar.

920 km siempre al sur

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... hasta que he tropezado en la ría que lleva al mar... Ahora no tengo ganas de hablar... solo quiero descansar y disfrutar de todo aquello que dejé aquí, en casa: el fuego, mi gente, el pelo suave de los gatos... y mi lecho.

Churros al llegar a Huelva

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Calentitos, recién hechos a primeras horas de una mañana especialmente fría para esas latitudes debido a la niebla. La cerveza y la ración de arroz (gratis) se cayeron en Jabugo, un lugar insulso y lleno de naves climatizadas que guardan grandes reliquias.

En Valverde... ruta verde

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Toponimia, geografía e historia están siempre ligados. Por aquí pasa el Camino de Santiago que lleva a Badajoz y, en esta villa, en sentido a Huelva, se aprecia un cambio sustancial en la vegetación y el paisaje que me venía acompañando hasta el momento.

Paso por Mérida

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Al rico menú

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7ª etapa

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7ª etapa: Calzada de Béjar - Plasencia, 62 km

5ª y 6ª etapas

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5ª etapa: Zamora - Salamanca: 72 km
6ª etapa: Salamanca - Calzada de Béjar: 71 km

4ª etapa

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4º etapa: 83 km

3ª etapa

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León - Villaquejida, 55 km

Bajo cero

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Cascada de hielo

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Gijón - Pajares 93 km

Pasando por Oviedo

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Sin palabras

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Fotos de Suso. Salomon XRCrossMax1

Gijón-Sanlúcar: etapas orientativas

Día 10: Gijón-PajaresDía 11: Pajares-León Día 12: León-Benavente Día 13: Benavente-Zamora Día 14: Zamora-Salamanca Día 15: Salamanca-Béjar Día 16: Béjar-Plasencia Día 17: Plasencia-Cáceres Día 18: Cáceres-Mérida Día 19: Mérida-Monesterio Día 20: Monesterio-Sevilla Día 21: Sevilla-Sanlúcar de Barrameda.
Está decidido casi todo el equipo, aunque sigo teniendo dudas sobre llevar paraguas o chubasquero (con mangas) que también tapa la mochila. El paraguas pesa más y abriga menos, aunque es muy práctico y "transpirable", especialmente con tiempo templado y variable que nos hace sudar y nos obliga a estar poniendo y quitando todo el rato. El saco y la funda para realizar los vivacs son un poco justos para los primeros seis días de travesía, aunque suficientes desde el momento en que se entra en Extremadura. Las 12 etapas no son exactamente de unos 80 km cada una. Intentaré alternar tramos de 90 con otros de 70... aunque, al final, será lo que las circunstancias quieran. Saldré de Gijón a las 7 …

Gijón-Sanlúcar de Barrameda: adjudicado

Es definitivo. Pasado mañana compro unas zapatillas nuevas (otras SauconyTriumph 8, si quedan en las rebajas) y un billete de autobús con destino a Gijón. Me enfrento a unos 1.000 km siguiendo los tracks de la Vía de la Plata, una travesía Norte-Sur que se inicia en el Cantábrico y remata en la desembocadura del Guadalquivir. Aunque deseo que "dure" 12 días, no iré rápido ni lento, porque ambos calificativos son relativos y dependen de cómo se miren. Iré a mi ritmo: caminar o correr (cuando me apetezca) muchas horas... hasta que esté realmente cansado... para que, de esta manera, cada día parezca y se sienta como una vida entera.

PROBANDO. Mi teléfono no me permite publicar texto ni fotos en el blog, así que tendré que apañarme con lo que entre en el título y los comentarios...