martes 31 de enero de 2012

Gran bocata en Aljucén (y 2)



Aún era casi de noche cuando llegué a las cercanías de Aljucén, a esa pequeña gasolinera (con bar) que se ve en el centro de la foto, a ambos lados de la carretera.
Tenía, como siempre, hambre, sed y mucho frío... en fin, muchas ganas de un gran desayuno.
Entré en el local y esperé a que el empleado acabara fuera el cigarrillo, pues yo aún necesitaba unos minutos para desprenderme de alguna ropa y relajarme un poco después del esfuerzo.
Una vez que entró el empleado; abierto, sencillo y muy interesado en el viaje que estaba haciendo, me sirvió una cerveza antes de prepararme un gran bocadazo de salchichón con muchas rodajas de gran grosor.
Al demostrarle mi agradecimiento, me dijo que si marchaba contento, algún día podría volver a entrar de nuevo. No paró tampoco hasta que me puso dos grandes naranjas en la mochila... me las comí una vez que abandoné la gasolinera, al poco de salir el sol, ya más contento y desentumecido.

Rodajas de salchichón(1)


El grueso de las rodajas de salchichón sí que importa, por lo menos para mí. Dice mucho de la persona que me ha hecho el bocadillo y de la empresa que ella regenta.
Desde Gijón a Huelva, he entrado en un montón de tabernas, bares y locales diversos. Como siempre iba escaso de tiempo, me he tenido que apañar con raciones frías (recalentadas en el micro) y, en general, con ricos y excelentes bocadillos de jamón, queso, chorizo y salchichón.
Las características de un bocadillo dicen mucho de la persona o personas que lo han elaborado. La crisis afecta a todos por un igual, pero, en general, la gente ha sido bastante generosa a la hora de graduar el grueso de corte de la afilada cuchilla. Supongo que habrán influido mucho las pintas que traía y el gran apetito que siempre leían en mi cara.
En Casar de Cáceres, muy cerca ya de esta ciudad, he comido el mejor bocadillo de jamón de mi vida. El contexto también ayudaba y era que ni pintado: llevaba varias horas corriendo en la oscuridad, acababa de amanecer, tenía hambre, sed... y muchas ganas de calor humano dentro de un local cerrado con calefacción.
El pan estaba tostado y bien untado con tomate y aceite de la zona... el jamón, abundante, jugoso y tierno. Y como potenciadores de todo ese sabor, una buena cerveza y charla amena con un cliente del bar, que previamente se había comido también la mitad de uno igual al mio.

sábado 28 de enero de 2012

4ª noche batallando







He pasado toda la noche batallando en un arcén de una carretera oscura sin saber a dónde iba, ni dónde estaba, ni qué hacía. Esa pesadilla es debida a que sigo teniendo molestias en las plantas de los pies. Espero que esta noche se acabe definitivamente la dura batalla.

viernes 27 de enero de 2012

Mi benefactora



Al llegar a La Calzada de Béjar, hacía mucho frío y tenía ganas de un desayuno caliente. Había realizado un vivac en una parada de bus con bastante nieve y las primeras horas de la mañana se me hicieron duras. Pero en el pueblo solo había un bar que no abría hasta las 12, cosa lógica por otra parte, ya que no era tiempo de turistas o peregrinos.
Una señora que andaba trajinando en su puerta, se apiadó de mí cuando le pregunté... y, al final, después de un completo desayuno casero, estuvimos charlando un buen rato en el salón, que tenía calefacción.
¡Sofá y calefacción!