Cuatro en uno

Es simple, ligero, rápido y saludable. Su sencillez reduce al mínimo las averías, ya que no tiene pedales, platos, piñones, cambios, cadena... Su ligereza permite portearlo cómodamente cuando las condiciones del terreno así lo exigen. Es rápido porque he llegado a realizar con él 300 km en una jornada. Y, lo más importante, saludable, incluso más que la bici, porque machaca menos la columna y las rodillas.
Por donde quiera que vayas, haces amigos y conversas a su costa, esto último lo más importante de mis viajes, lo más gratificante. Lo primero que te preguntan es dónde va el motor. Yo suelo contestar, levantando la camiseta, indicando donde va otra cosa; el depósito del combustible.
De todos los medios de transporte empleados en mis aventuras, el patinete es el que más placer me ha dado... cruzando y visitando París, pateando entre los viñedos del valle del Rin, en los senderos del Camino de Santiago, por los montes abajo...
Comentarios
Brrrrrrr.
Pedro: Puedes cambiar el manillar y subirlo un poco. El dolor se debe a que practicas poco tiempo. Tienes que trabajar más... pero con precaución... ya sabes, chubasquero y un buen casco... jejeje...
Cuando me toca plantar las patatas también me duele... y mucho.