Óscar Pérez descansa en paz


No tengo palabras para expresar la impotencia que he sentido al saber que nadie podría rescatarte. A veces, los mojones imantados que jalonan nuestro destino, nos llevan irremediablemente a la muerte, casi a un suicidio. Siempre seréis unos incomprendidos, a diferencia de otros aventureros: astronautas, toreros... Has pasado una lenta agonía, pero ahora ya estás en tu paraíso, lleno de montañas nevadas... y muy difíciles, como a ti te gustan.
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