Casas abandonadas. Sognefjorden en kayak (IX)
En las cercanías de la casa de la foto central, nunca se me ocurriría hacer un vivac, ya que en el sótano deben morar el Conde Drácula u otras espantosas y atormentadas criaturas. Si no me quedara más remedio que hacerlo, seguro que pasaría muchas horas escuchando ruidos extraños tales como pisadas sobre la hierba, crujidos de tablas...
En cierta ocasión, cuando también dormía una noche en el campo, pasé miedo porque sentía la profunda, larga y repetida respiración de algún ser humano. Más adelante, tras informarme, resultó que el ser vivo era un búho o una lechuza.
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