Tiempo de espera


Con esta entrada pretendo, entre otras cosas, dar contestación a mi amigo Fernando Avellaneda Molina, un deportista aficionado que me solicitaba, en mi anterior entrada, información sobre el tipo de entrenamiento que afronto antes de acometer un reto.
Básicamente, la cosa depende un poco de la actividad deportiva que se pretenda realizar. En la mayoría de las ocasiones el entrenamiento es prácticamente inexistente. Cuando realizo una prueba larga en bici simplemente me preocupo de que las posaderas se adapten un poco al sillín unos días o semanas antes; pero en verano siempre acabo teniendo problemas debido al sudor cuando pedaleo en torno a 14 horas diarias durante varios días seguidos.
Al comenzar a entrenar antes de la cuenta, en los 3-4 meses previos a la actividad, suelo perder el interés por el proyecto, no por cansancio físico, sino porque simular tantas veces lo que será la actividad, acaba con la incertidumbre y la frescura de los proyectos ideados la semana anterior a la salida.
Ciñiéndome exclusivamente a lo que Fernando desea realizar, cruzar la península en bici de sur a norte (en torno a 1.000 km) en abril de 2010, debo comentar que la dureza de la prueba depende un poco del número de días disponibles (él habla de 8) y de si la travesía se realiza o no en autonomía, es decir, con o sin furgoneta de apoyo, hoteles, restaurantes, etc.
Sea como fuere, le recomiendo rebajar la intensidad de los entrenamientos durante los meses de enero y parte de febrero, para aumentar el ritmo un mes antes del inicio de la actividad. De esta manera se consiguen dos objetivos: primero evitar las consecuencias físicas no deseadas del sobreentrenamiento y, segundo; para mí lo más importante, evitar la saturación mental producida por el medio de transporte empleado en la aventura. Por esta última razón yo suelo alternar kayak, montaña, bici, patinete... pues me "canso" fácilmente si abuso de una cosa, es decir, si realizo con ella más de una o dos actividades al año.
En estos momentos mi patinete está de baja debido a cuestiones mecánicas. Cuando lo repare seguramente habrá pasado el tiempo necesario para volverlo a cogerlo con ganas. A ello hay que añadir que deberé estar en lista de espera durante un largo periodo en 2010, de ahí que seguramente deje Cabo Norte para más adelante, para no tener que cancelar la actividad y buscar un billete de vuelta, casi siempre muy caro.
Todo ello me lleva a diseñar dos aventuras de aquí a junio, mes con muchas horas de luz, necesarias siempre para acometer una actividad de muchos kilómetros diarios, por ejemplo la Transpirenaica en autonomía absoluta, con tienda y sin aprovisionamiento alguno de principio a fin. La otra actividad podría llevarse a cabo en marzo, cuando ya es posible aprovechar en torno a 12-14 horas de trabajo diario y las bajas temperaturas favorecen la retención corporal de agua. Por ahora no tengo nada previsto, pero seguramente se realizará en bicicleta plegable y no durará más de 6 días, número de jornadas que permitirían afrontar en torno a 1.200 km en absoluta autonomía cargando con unos 12 litros de agua, 5 kilos de comida, la tienda y poco más.
El patinete de madera pertenece al Museo Nacional de Helsinki y la foto es de Moncho Vivero Veiga, mi compañero en una de las actividades realizadas en Finlandia en invierno, de la cual hablaré en otro momento y publicaré más fotos.

Comentarios

Fernando Avellaneda Molina ha dicho que…
muchas gracias por la información..

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