Primer tropiezo. Finlandia 2004 (II)

Una vez montado el bicho, realizamos las primeras pruebas y Moncho le puso la bandera. Yo le dije que no era muy correcto politizar la aventura, principalmente por una cuestión de respeto a nuestros patrocinadores. Para evitar un motín en el barco, decidí no tomar medidas disciplinarias, entre otras razones porque Moncho sería quien manejaría el timón mientras yo filmaba con la cámara, ambos sentados en la bañera, con todo el equipaje.
El primer día no hubo viento y, el segundo, demasiado, tanto que un golpe fuerte partió una de las uniones del mástil, que hasta ese momento era de seis metros. Cuando lo en el suelo, le dije a Moncho que ya podíamos prepararnos para hacer turismo durante 20 días. Y fue en ese momento cuando me di cuenta de lo diferentes que somos las personas al reaccionar en caliente. Ante mi actitud pesimista él contestó: "Teremos isto arranxado hoxe mesmo" ("Tendremos esto arreglado hoy mismo"). Dicho y hecho. Nos fuimos a la pensión y, mediante el lenguaje de signos, nos apañamos para adueñarnos del pequeño taller que tienen casi todas las casas en Finlandia para realizar bricolaje y pequeñas reparaciones.
Y fue así como el problema quedó solucionado. De haberme encontrado solo, yo también habría arreglado el mástil. La diferencia es que mi reacción inicial fue tirar la toalla (verlo todo negro) y, la de Moncho, todo lo contrario, buscar instantáneamente una solución.
Las fotos de las primeras pruebas con el "barco" son de Moncho y de Suso.


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