Peligros, obstáculos y tentaciones

Engloban los tres tipos diferentes de causas objetivas que pueden impedir la llegada a mi destino sin recurrir a nada que provenga del exterior de mi bicicleta y mis alforjas, exceptuando el oxígeno que respiro, los rayos solares que me calientan y me alumbran; y la fuerza de gravedad que me mantiene pegado al suelo.
El mayor peligro son los vehículos y la actitud de sus conductores; el estado de la carretera y, cómo no, mi bicicleta y mi conducción inadecuada. En un escalón inferior estarían los delincuentes y asaltantes (en Francia me dejaron una noche con los puesto) y, finalmente, los perros bravos.
El mayor de los obstáculos es la lluvia, ya que a principios de marzo es improbable que se den temperaturas demasiado altas que me obliguen a beber más líquidos de los estipulados en mi contrato (una media de unos 2 litros al día). La lluvia me obligaría a usar prendas impermeables que nunca poseen un nivel similar de transpirabilidad, lo que se transforma en una mayor producción de sudor para combatir el calor no liberado. En este mismo capítulo tampoco debo olvidar que aún no he superado del todo una lumbalgia y que el kilometraje a realizar (cerca de 200 diarios) con un consumo de agua limitado, también pasará factura.
En cuanto a las tentaciones, seguro que tendré muchas. Éstas se podrían dividir en dos tipos: las relacionadas con el gran esfuerzo realizado (quedarme en una fonda a descansar o marcharme -con el rabo entre las piernas- a mi casa para meterme en la cama) y las gastronómicas, con más imán incluso que las anteriores. Me estoy refiriendo a las fuentes que aparezcan por el camino, la cerveza y los vinos tintos de las tabernas, el puchero extremeño, el cordero, el cochinillo, el botillo y, en mi tierra, el pulpo, la empanada y las exquisitas navajas, asadas con limón, a la plancha. Habrá que aprovechar antes de salir, pues ya tengo el billete a Tarifa en la cartera.
La foto, de Suso, pertenece al nacimiento del río Miño, en O Pedregal, Meira, Lugo.
Comentarios
Qué peligros tiene tu reto...!
Pedro: Esa parte es la peor del viaje, por eso en junio-julio afrontaré otro reto, pero en los Pirineos.