
En bici por Santander ha publicado un pequeño reportaje sobre el reto que le he planteado a cualquier motorista que esté dispuesto a competir en una carrera de 6.000 km sin asistencia. Me ha llamado la atención que Antonio dedicara algunos renglones a mi historial delictivo, algo poco común en los tiempos que corren, tan faltos, valga la redundancia, de tiempo.
Como veo que ha publicado una foto de mi ascenso al Kili, publico otra que puede dar una idea de lo que implica una Transpirenaica sin repostar, algo bastante más duro que subir a esa montaña ligero de ropa.
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