Una partida de naipes

Los dos jugamos con el mismo número de cartas.
ÉL, con el viento, el cansancio, la sed, el hambre, el dolor, el aburrimiento...
Yo, con la astucia y la técnica, la resistencia, la eficiencia hídrica y energética, la cabezonería y la paciencia...
Cuanto más dure la partida, más opciones tiene de ganar ÉL, porque yo dejaré para el final las peores cartas y usaré al principio casi todos mis triunfos.
Incluso si me acerco mucho al fin de la partida, por ejemplo al kilómetro 5.991, ÉL siempre podrá poner sobre la mesa la carta más letal: "por más que lo intentes, te arrodillarás y no podrás avanzar ni un metro más".
No juego para ganar ni para llegar , sino para experimentar la gran emoción que se siente cuando no se sabe qué pasará, qué fallará, si hará sol o lloverá, si aguantarán las cubiertas o reventarán, si mañana pedalearé o llamaré a mi mujer para que me venga a recoger...
El lunes corto yo.
ÉL baraja y da las cartas.
La foto es de aquí
Comentarios
Podríamos liar a Moncho para que se apunte a los Alpes este verano.
Saludos y a disfrutar de la furgo.