Un día negro

El día 26 de agosto al mediodía, tras pasar la noche entera en el autobús (gran error), llego al aeropuerto de Ginebra con la intención de contratar una furgoneta privada que me lleve a Chamonix. Primero pregunto en algunos mostradores dentro del aeropuerto, pero nadie tiene información. Después salgo al exterior y les pregunto a los taxistas y a los conductores de los servicios privados de transporte de los hoteles. Nadie sabe nada... o no me expreso bien en francés. Finalmente opto por sacar un billete de autobús (ida) para las 19 horas (había quedado con Hugo a las 18). ¡33 euros!, igual que el trayecto Lugo-Madrid de 500 km. Estoy en Suiza y eso hay que pagarlo.

Paso casi todo el día paseando y comprando algo más de comida en un supermercado, pero no me atrevo a salir del aeropuerto y acercarme a Ginebra por temor a perder el autobús. La pierna molesta cada vez más, quizás debido a las seis horas de contorsionismo realizadas la noche anterior... o la tensión... o al miedo... o a todo ello junto; lo más probable.

Durante el trayecto Ginebra-Chamonix, llueve casi tanto como en Santiago de Compostela o en Padrón ("unhos pican e outros non"). Intento dormir un poco, pero no lo consigo pensando que la pierna no me dejará iniciar el reto.

Al llegar a Chamonix salgo disparado del autobús y me meto en la estación de tren para protegerme de la tormenta. En el centro de la villa suena la megafonía del UTMB y los gritos del personal. Aunque llueve, la fiesta es impresionante y todo el mundo parece restarle importancia al fenómeno meteorológico. Los corredores esperan impacientes a que se den las 23.30, la nueva hora de salida, según me había comentado ya Elías desde España.

Yo decido partir a las 24.00, media hora más tarde de que tomen la salida los corredores que participan en la competición oficial. Tengo, pues, un par de horas para descansar en el saco sobre un banco en el exterior de la estación, protegido bajo el voladizo. Me acurruco. Cada vez llueve más.

Una vez iniciada la marcha, regreso otra vez a la estación. La pierna no responde como debería. Al llegar de nuevo a mi refugio, un montañero que dormía en el suelo, me ha limpiado el banco. Como tengo mucho sueño, me acomodo en la baldosa del suelo como puedo, sin esterilla, con la mochila vacía colocada en los riñones y la cartera en los huevos. "Mañana ya estudiarás con calma lo que haces", me dije para tranquilizarme.

Foto de Suso. Col de Voza, en el Tour del Mont Blanc.

Comentarios

salvatore matasanos ha dicho que…
la verdad es que el tiempo por allí poco acompaña siempre más de 15 días seguidos....Si ya de por si es duro,esto lo complica más.
Suso ha dicho que…
En invierno seguramente acometa el Primitivo de una atacada, a unos 100 diarios. Podría ser los días 8,9,10 y 11 de diciembre. Si te animas, ya sabes. Salida de Oviedo el día 8 a las 12 y llegada a Santiago antes de las 12 del día 11.
salvatore matasanos ha dicho que…
Plan más que interesante enviamé por privado más datos...
Suso ha dicho que…
Se trata de un encuentro sin inscripción en estilo libre, es decir, con o sin comida en la mochila.
Todo aquel que la lleve vacía perderá más tiempo para comprarla en las tiendas que encuentre abiertas.
Publicaré una entrada.
Trae unos cuant@s de Castellón.
salvatore matasanos ha dicho que…
Me pica mucho, porque el camino primitivo es precioso, pero a ver, unos 350 km en menos de 4 días...y aun así en 4 días unos 90 de media....complicado que yo aguante....Llegaría con 5 días y partiendo a las 8 de la mañana del primero. Creo que lo de partir a las 12 no es buena idea. Un saludo

Entradas populares de este blog

Actividades realizadas en el primer semestre de 2016

400 Km sin pan ni agua (2)

Anfibia invernal Porma-Riaño. Salir pitando (4)