Mi benefactora



Al llegar a La Calzada de Béjar, hacía mucho frío y tenía ganas de un desayuno caliente. Había realizado un vivac en una parada de bus con bastante nieve y las primeras horas de la mañana se me hicieron duras. Pero en el pueblo solo había un bar que no abría hasta las 12, cosa lógica por otra parte, ya que no era tiempo de turistas o peregrinos.
Una señora que andaba trajinando en su puerta, se apiadó de mí cuando le pregunté... y, al final, después de un completo desayuno casero, estuvimos charlando un buen rato en el salón, que tenía calefacción.
¡Sofá y calefacción!

Comentarios

Amelia ha dicho que…
Mi madre!!! jajajaja, eso tiene que verlo. Estaba emocionada con lo Amelia
Suso ha dicho que…
He invitado a tu mamá a realizar un viaje a Santiago... como veo que no va a ser posible, te invitó a ti, Amelia, a conocer este pueblo cuando te acerques a Galicia.
juanesgarciajesus@gmail.com
Amelia ha dicho que…
Gracias Suso, toda una experiencia para mi madre conocerte y darte la acogida que seguramente necesitabas en ese momento, no soy demasiado viajera, pero te asegurno que si vuelvo por Galicia me gustará saludarte.
salvatore matasanos ha dicho que…
Me alegra saber que aún hay buena gente en el mundo
Suso ha dicho que…
La mamá de Amelia debió ver en mi cara ganas de comunicar, más que de desayunar.¿Y qué persona mayor que vive sola se resiste a esa necesidad?
Durante este viaje he conocido bastante gente... poca usurera y mucha espléndida. En las siguientes entradas seguiré comentando.
Un abrazo para Amelia y Matasanos.

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