Castroverde-Oviedo: un día de placer y casi otro de calvario

El reto se ha cumplido. Consistía en enlazar ambas localidades en menos de un par de días y han sobrado dos horas. Salí el miércoles a las 7.55 de Vilabade y llegué al cartel "Oviedo" a las 5.55 del viernes, día 17 de marzo.
Desde la entrada de esa ciudad asturiana hasta la estación de autobuses de Alsa debe haber en torno 4-5 km, una eternidad después de haber recorrido casi 200. En algunos tramos del extraradio, estaba apagado el alumbrado , así que tuve que encender de nuevo la linterna frontal, pues aún no había amanecido. Los taxis pasaban a mi lado esperando quizás que les diera el alto. Creo que sabían a dónde me dirigía. Creo que pensaban que no resistiría.
Un par de horas antes, en la cuneta de un campo plantado de trigo, cuando la oscuridad era total y el caminar automático con los ojos cerrados, para no tener que parar a dormir; un par de horas antes de que los taxistas no tuvieran nada que hacer, por lo menos conmigo, tropecé con un enorme jabalí en la cuneta. No sé si era macho o femia, aunque ello poco importaba. Yo lo enfoqué con la frontal directamente al cuerpo y la cabeza porque en un principio dudé sobre el nombre del bicho.
Al reconocernos, nos espantamos los dos, él roncando y yo temiendo una embestida, poco habitual en estos casos.

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