Ir al contenido principal

Once. Los calcetines (1)

Ya sabéis que soy incapaz de redactar una buena crónica, con buenas fotos, ordenada cronológicamente, vamos, un trabajo serio y elaborado.
La montaña no es así.
La aventura tampoco.
La aventura y la montaña son caóticas, desordenadas, desmelenadas siempre a causa el viento; son temblorosas a causa del frío y, por esta razón, entre otras, no se debe escribir derecho y con buena letra.

---------------------------------

En el camino, le he preguntado a bastante gente los kilómetros que faltaban para llegar a un sitio.
Era siempre una escusa.
Una escusa para hablar e, inconscientemente, para descansar.
En el tramo más difícil de todo el recorrido, llano y aburrido, me encontré antes de que anocheciera dos mujeres paseando por la calle principal del pueblo. Dos mujeres más jóvenes que yo, de unos 40 como máximo.
Les tuve que "gritar" para que me oyeran, ya que caminaban a buen paso y no me habían visto. Al principio pensé que no me hacían caso.
Sin embargo, pararon y miraron atrás, y me esperaron.
En pocos minutos comprendí que les gustaba la montaña y que, a una de ellas, le había pasado algo.
Fue ella misma la que descubrió su desgracia, ya que aún no la había superado, y la tenía demasiado fresca, aunque ya había pasado un año.
Hacía un año que se había muerto su marido.
A su marido le gustaba escalar en La Pedriza; le gustaba escalar y la montaña en general.
Salían todos los fines de semana juntos.
Pero un cáncer se lo había arrebatado, injustamente, de forma indiscriminada y aleatoria... estadísticamente le había tocado a él.
Yo iba sin calcetines.
Les expliqué que tenía molestias en los pies y que por eso me los había quitado.
La apenada mujer, a todas luces aún a tratamiento, me ofreció unos... si estaba dispuesto a esperar por ellos.
Le dije que no, que iba en autosuficiencia.
Aunque, desde que me puse de nuevo en marcha, pensé que no hubiera sido mala idea aceptar unos de su difunto marido, si es que todavía los conservaba.
Así podría volver a caminar de nuevo.
Y subir a las montañas que tanto amaba y que aún me faltaban.

Comentarios

Entradas populares de este blog

400 Km sin pan ni agua (2)

Actividades realizadas en el primer semestre de 2016

El juego de la muralla de Lugo. Las bases (3)