Once. Sin novedad en El Lobo (5).

Finalmente logré esquivar las resbaladizas placas de hielo que rodeaban la cima de El  Lobo.
Hacía mucho frío y la luna llena alumbraba con menos intensidad que a primera hora de la noche, cuando estuve perdido en medio del pinar sin frontal, ya que las dos pilas que me quedaban aún iban en el SPOT.
Mi intención era llegar al mojón, hacer un par de fotos, ponerme la capelina para combatir el frío (solo llevaba puesto un polar, sin primera capa) y, finalmente, sacar las pilas del SPOT y ponerlas en la linterna frontal para bajar con más seguridad, una vez  que el    localizador había marcado un punto en la cima de la montaña.
Las fotos las hice sin problemas pero, al no llevar guantes, perdí bastante sensibilidad en los dedos y me costó mucho hacer el cambio. Primero conecté la linterna del móvil para realizar la maniobra con mayor rapidez. El frío se comía la batería del teléfono con una voracidad impresionante. 
Y salí disparado para abajo, con mucho cuidado, buscando la ruta exacta de la ascensión para evitar el resbaladizo hielo.
Estaba despejado y la vista de la Meseta era impresionante plagada de luciérnagas, unas más grandes que otras, algunas casi imperceptibles, pulsátiles a veces, como las estrellas.
Tras superar bastantes placas de hielo y de nieve muy dura, me volví a introducir en el pinar, pero esta vez mucho más tranquilo, pues no estaba perdido. 
Bebí muy poco en el riachuelo con la intención de hacerlo más abajo, cerca del lugar donde montaría el deseado vivac. Pero el terreno se hizo cada vez más seco y el ruído del agua cada vez más lejano en el barranco.
Aún así me fui cuesta abajo a buscarla. Tenía mucha sed y no llevaba cantimplora. Sorteando robles enanos...  todo en vano, ya que el rio seguía sonando muy lejano y, lo peor, podría estar contaminado bajo las instalaciones de La Pinilla.
Renuncié y subí de nuevo hasta la carretera asfaltada que me llevaría a Cerezo de Arriba al día siguiente.
Amontoné un poco de hoja seca y estiré el saco. Ya dentro, tras comer un par de galletas, me venció el sueño. Ya bebería mañana.

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